¿Daríais vuestra vida por ejercer vuestro trabajo?

¿Daríais vuestra vida por ejercer vuestro trabajo?

Cuando el paro acucia de la manera que lo hace, y las necesidades básicas escasean, existen unas cuantas profesiones en las que ejercer es casi una condena a muerte en diferentes lugares del mundo. Policías, médicos, mineros, conductores de mil maquinas durante doce o catorce horas seguidas, incluso ser voluntario. El tema de las ONGS lo tocaré otro día, que tiene para rato. Pero desde hace años, sin dudarlo, una de las profesiones más peligrosas es la del periodismo. Personas que han estado estudiando una carrera durante años para acabar fácilmente muertos de cualquier manera posible y ante mil situaciones absurdas, mientras intentan mostrarnos muchas veces verdades incómodas. Entre los países que sufren más esta locura, está indudablemente Latinoamérica, en especial México. Empecemos diciendo que tenemos una idea equivocada de lo que cobra un periodista, y esa cantidad aún baja más si va por libre. Os puedo asegurar que cualquier petardo/a que se sienta en un plató a contar sus miserias o la de los demás, cobra muchísimo más que estas personas anónimas que se juegan el cuello luchando por darnos la información más veraz posible. Pondré el ejemplo que antes se me viene a la cabeza.

En el año 2017, murieron en México doce personas que tan solo trataban de hacer su trabajo de manera lo más honesta posible, acción bien difícil en un país corrupto de principio a fin. Contando con el más que constatado dato de que el país está comandado por diferentes cárteles de la droga y que estos mismos son lo que imponen la ley, imagino que vivir en ese ambiente debe ser casi insoportable. Pero si encima, por amor a tu profesión, deseas contar lo que está pasando puedes verte a ti mismo o cualquiera de tus familiares decapitado y colgando de un cartel en la carretera.  Es muy meritorio ejercer el periodismo en México. El mismo gobierno mexicano y las fuerzas del orden y seguridad del país son cómplices de la barbarie, y eso tan solo agrava de manera brutal la indefensión de miles de personas (no solo periodistas) que tan solo quieren salir adelante. Porque en México es tan peligroso ser pobre, como tener dinero. A los pobres, los reclutan para ser primero mulas y después sicarios. A los ricos los secuestran y torturan (con suerte) para que paguen un dinero que después se reparten entre todos los organismos. Un gran país destrozado por el narcotráfico, los gobiernos corruptos y una justicia inexistente. Vivir en tierra de nadie, es sentir la soledad y el miedo a decir algo “inapropiado” que te lleve a la tumba, una terrorífica manera de controlar a un pueblo que siempre fue fuerte y orgulloso, pero que se ve con las manos atadas ante niños empuñando una 9mm, ¿Quién va a ayudar a los países que sufren este atroz acoso? Porque México es uno, pero hay decenas de lugares donde las palabras son sustituidas por balas, y sin buscar siquiera un motivo aparente. ¿De verdad arriesgaríais vuestra vida por una profesión que amáis? Un saludo.

Anna Lafont.

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