CAMBIANDO EL NOMBRE A LOS MUERTOS (1ª PARTE)

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Bueno, antes de empezar a abrir la caja de pandora, quiero explicaros algo que creo importante. En mi caso, y tras catorce años con agorafobia severa, he desarrollado otras maneras de comunicación con el exterior, fundamentalmente el teléfono e internet. Por eso antes de nada aclararos que llevo unos cuantos años buscando “cosas” para algún abogado que me lo pide, o personas que no dan con alguien en concreto. Bien, aclarado esto os sitúo en primer lugar a finales del año 2012 principios del 2013. Mi condición personal no me permite tener muchas amistades, así que mis vecinos se han convertido en mis personas más allegadas. Entre ellas, Rubén, un vecino mío argentino con el que comencé una maravillosa amistad que después nos llevó a establecer una relación más estrecha que terminó en boda. Al año de casarnos, finales del año 2015, me revela en una conversación muy dura que lleva muchos años buscando a su padre y no lo localiza de ningún modo. Su padre se dedicaba de manera semi profesional a cantar y tocar la guitarra por toda Argentina, así que era un alma errante total.  Le pedí sus datos y todo cuanto pudiera tener un lazo con él. Estuve hojeando unos mails enviados por mi marido a través de Facebook a sus primos por parte de padre, los cuales nunca habían respondido a sus preguntas, y eso que fue muy insistente. Tras nueve meses de búsqueda me encuentro con la enorme sorpresa de que mi ya marido (segundo, en mi caso) estaba siendo buscado por un juzgado en la provincia de Formosa. Para que os hagáis una idea de las distancias de las que hablamos, entre Buenos Aires y Formosa hay unos 1.104 Km. Me quedo helada y se lo comento en cuanto llega de trabajar, pues él es oriundo de Buenos Aires capital. En ese momento me informa que es en esta provincia donde se encuentra toda la familia de su padre. Tardé cero coma en descolgar el teléfono y llamar a dicho juzgado. Atendió mi llamada un secretario del juzgado que resulto una maravilla de persona que me facilitó mucho las cosas. Lo primero de lo que le informo,  le hago saber que la persona que buscan esta a 10.000 km de dicha ubicación. El me explica que el asunto no es nada delictivo, sino por una causa hereditaria, y justo en ese momento me informa formalmente de la muerte de mi suegro en el año 2009. Cuando le doy la terrible noticia a mi marido y juntos comprobamos que durante los siguientes años a la muerte de su padre, él había cruzado emails con todos sus primos, casi suplicando que le dieran paradero de su padre, el silencio que todos y cada uno de ellos habían guardado era más que sospechoso, pues mi suegro había fallecido en Formosa, en casa de una hermana suya que estaba soltera. Y por lo tanto, todos ellos tenían constancia del fallecimiento. Desde el juzgado se me envían las diligencias y en ellas compruebo que el levantamiento del cadáver de mi suegro se efectuó sin ningún documento acreditativo de su identidad y bajo juramento de una prima de mi marido y un desconocido. Aquí empieza una verdadera lucha contra la mayor inmoralidad que he visto en mi vida, pues mi suegro llamado Rubén, fue enterrado como Ramón….

Mañana más y peor.

Un abrazo.

Anna Lafont.

10 comentarios en “CAMBIANDO EL NOMBRE A LOS MUERTOS (1ª PARTE)

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