EL BAÚL, CUENTO INFANTIL PARA ADULTOS (1ªparte)

dad9ecf0f3ad8709374e402790647f56

A mi hija. con amor.

El destello del lago era inconfundible, su paz, su serenidad. Y una pequeña hada en su orilla, preguntándose qué habría más haya de todo cuanto podía su vista llegar a ver, entre los pétalos de una hermosa gardenia que la abrazaba y resguardaba de la leve brisa que brotaba aquel amanecer. Cada dos días esperaba impaciente que aquel pequeño lago se convirtiese en su pequeño nido de sueños… cada vez que un joven acudía allí en total soledad a chapotear… y el lago se iluminaba con su mirada…. Tan clara y tan triste, tan melancólica y hermosa. Jamás había escuchado su voz, pero tampoco lo necesitaba, con su sola presencia, la pequeña hada recostada sobre una piedra, podía acariciar cada una de sus palabras mudas, sabiendo que se transformaría en cualquiera de las gotas que se deslizaban por su cuerpo por un instante de su compañía. Llevaba meses espiándolo, en silencio, con un nudo en la garganta, llorando a escondidas por la alegría de saber que compartía esos pequeños momentos a su lado, aunque no con él. Pero aquel día había algo diferente, sus ojos no se iluminaban… y una lagrima ensombreció la totalidad del bosque volviéndolo macabro y dañino. La pequeña hada, viéndose tan frágil, se vio inundada por el pánico, sus manos temblaban. Cerró los ojos durante un instante buscando que aquello tan solo hubiese sido obra de su imaginación, aquella en la que la malicia no tenía cabida. Su pequeño corazón guio sus pasos, agito sus alas enérgicamente y la poso sobre su hombro para que pudiese susurrarle al oído:

– No te preocupes, yo cuidare de ti siempre.

Y una pequeña lagrima cayó sobre el hombro de él. Durante un instante apenas salía de su asombro, su lagrima había impactado contra su cuerpo y ella lo había notado… quiso echar de nuevo a volar, pero el miedo la paralizo. Él la cogió entre sus pequeñas manos y atónito, le pregunto:

– Quien eres tú, pequeña dama? – ver sus ojos tan de cerca había enmudecido a la pequeña hada asustada.

– No soy nadie … simplemente nadie, tan solo existo en tu imaginación… allí donde duermen tus sueños…-

– Pero eres hermosa y me das fuerza…

– Nooooo… la fuerza está en tu interior, allí donde menos la buscas, escondida.. pero si miras en el fondo de tu corazón encontraras la luz que ilumina tu mirada, cada una de las cosas bonitas que tienes, que te pertenecen, que puedes ofrecerle al mundo….

– Yo no tengo nada de eso, solo soy un simple granjero, siempre sucio y solo….

– Nunca has estado solo… recuérdalo…. Y nunca lo estarás si de mi depende

Y la pequeña hada batió sus alas con una dulzura especial, haciendo que el rostro de aquel pequeño niño reluciese de nuevo. Aquella noche la pequeña hada se dedicó a buscar la manera de que aquel pequeño volviese a recuperar la sonrisa, pero por mucho que pensaba no encontraba una solución. Se acerco hasta la destartalada casa del chico de la cara dulce y los ojos hermosos, y le vio trabajar de sol a sol, sin un solo quejido, sin una sola exigencia…. Y salir del campo ya de noche para beberse un pequeño cuenco de sopa casi fría. Silenciosamente se metió por una rendija de la ventana y bajo una porción de polvos mágicos se coló en sus sueños…. Observo durante un instante lo que allí sucedía, cada pequeña cosa, cada una de sus penas e inquietudes. sabiendo el daño que le habían hecho en el pasado, cuando una malvada bruja se había cruzado en su camino y le había quitado la capacidad de soñar, de sentir, de creer que hasta las cosas más pequeñas pueden ser enormes, cuando con su maliciosa manera de tratarlo se había llevado una parte de su parte más tierna y sensible, la que le hacía libre para amar las cosas pequeñas, aun a sabiendas que esas cosas eran las que le podían dañar más, dejándolo sin la capacidad de creer que fuera de ella había personas que podrían amarlo con locura si él les dejaba, que podían volverle a hacer creer en sus propios sentimientos… dotándole de la dulzura que había dejado en el camino, tras el camino de la decepción y el dolor . La pequeña hada decidió entonces interferir en esos sueños llenos de miedos y faltos de inocencia, para intentar de algún modo volverle a enseñar lo que la sensibilidad podría traerle a su vida, todo cuanto por esconderla se perdía… por qué las cosas a veces suceden, por qué a veces la lucha parece más dura de lo que en si es …

Navegó batiendo sus alas hasta lo más profundo de su corazón y lo convirtió en un pequeño elfo, llevándolo de la mano a la parte más profunda del bosque. Al principio el pequeño niño estaba asustado y se defendía con uñas y dientes de mil enemigos imaginarios. El hada le tendió su mano, y cuando ella la agarro pudo notar su intenso temblor, mirándole fijamente le dijo:

–          no temas pequeño elfo, yo estoy aquí contigo, y juntos podremos resolver cuantas trabas nos encontremos por el camino….

–          Y entonces porque tengo tanto miedo… y es más … porque no lo tienes tu hadita?

–          Porque yo ya hace mucho que viaje hasta aquí y aprendí que ningún miedo es mayor que el que nos tenemos a nosotros mismos… el que nos hace tan frágiles y miedosos… no proviene de los demás, sino de nosotros mismos.

3 comentarios en “EL BAÚL, CUENTO INFANTIL PARA ADULTOS (1ªparte)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s