EL BAÚL, CUENTO INFANTIL PARA ADULTOS (2ª PARTE)

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Y la pequeña hada batió sus alas con una dulzura especial, haciendo que el rostro de aquel pequeño niño reluciese de nuevo. Aquella noche la pequeña hada se dedicó a buscar la manera de que aquel pequeño volviese a recuperar la sonrisa, pero por mucho que pensaba no encontraba una solución. Se acerco hasta la destartalada casa del chico de la cara dulce y los ojos hermosos, y le vio trabajar de sol a sol, sin un solo quejido, sin una sola exigencia…. Y salir del campo ya de noche para beberse un pequeño cuenco de sopa casi fría. Silenciosamente se metió por una rendija de la ventana y bajo una porción de polvos mágicos se coló en sus sueños…. Observo durante un instante lo que allí sucedía, cada pequeña cosa, cada una de sus penas e inquietudes. sabiendo el daño que le habían hecho en el pasado, cuando una malvada bruja se había cruzado en su camino y le había quitado la capacidad de soñar, de sentir, de creer que hasta las cosas más pequeñas pueden ser enormes, cuando con su maliciosa manera de tratarlo se había llevado una parte de su parte más tierna y sensible, la que le hacía libre para amar las cosas pequeñas, aun a sabiendas que esas cosas eran las que le podían dañar más, dejándolo sin la capacidad de creer que fuera de ella había personas que podrían amarlo con locura si él les dejaba, que podían volverle a hacer creer en sus propios sentimientos… dotándole de la dulzura que había dejado en el camino, tras el camino de la decepción y el dolor . La pequeña hada decidió entonces interferir en esos sueños llenos de miedos y faltos de inocencia, para intentar de algún modo volverle a enseñar lo que la sensibilidad podría traerle a su vida, todo cuanto por esconderla se perdía… por qué las cosas a veces suceden, por qué a veces la lucha parece más dura de lo que en si es …

Navegó batiendo sus alas hasta lo más profundo de su corazón y lo convirtió en un pequeño elfo, llevándolo de la mano a la parte más profunda del bosque. Al principio el pequeño niño estaba asustado y se defendía con uñas y dientes de mil enemigos imaginarios. El hada le tendió su mano, y cuando ella la agarro pudo notar su intenso temblor, mirándole fijamente le dijo:

–          no temas pequeño elfo, yo estoy aquí contigo, y juntos podremos resolver cuantas trabas nos encontremos por el camino….

–          Y entonces porque tengo tanto miedo… y es más … porque no lo tienes tu hadita?

–          Porque yo ya hace mucho que viaje hasta aquí y aprendí que ningún miedo es mayor que el que nos tenemos a nosotros mismos… el que nos hace tan frágiles y miedosos… no proviene de los demás sino de nosotros mismos. Entre la maleza asomo la cabeza una tremenda serpiente, con una tremenda lengua llena de veneno… retrocedieron de inmediato, asustados, pero la pequeña hada recomendó al niño :

–          Es más grande que nosotros , a simple vista es más poderosa, pero busca en lo más profundo de tu alma y encontraras el arma perfecta para combatirla…. Sino seremos devorados….

El pequeño se esforzaba y esforzaba en encontrar un camino de huida, pero por mucho que miraba no encontraba una salida, y entonces ya no vio mas que la posibilidad de enfrentarse a aquella inmensa serpiente.. Pero como? Era demasiado pequeño para vencerla. Miro a la hadita y por primera vez vio como el brillo de sus alas se iba apagando… y algo en su corazón movió sus manos con una fuerza que ni tan siquiera el sabía que tenía. Cogio una gran piedra y se la lanzo dentro de la boca provocando que esta se atragantase y fuese muriendo poco a poco. El niño seguía temblando.

–          porque sigo temeroso hadita si he conseguido vencer a la bestia?- pregunto desconcertado.

–          Tan solo has vencido al odio, y es verdad que es un gran enemigo poderoso, pero no es el mas poderoso de este pequeño reino… hemos de seguir el camino para que puedas encontrar aquello que dejaste olvidado dentro del odio, pero ahora que nos hemos deshecho el iremos mucho mas ligeros.. –

El brillo de las alas de la hadita no había vuelto del todo, quizás porque faltaba mucho para llegar al castillo que estaba sobre la colina y cada vez que el desfallecía o dudaba, aquellas alas perdían poder y fuerza….

Tras cruzar un inmenso prado lleno de preciosas amapolas, se vieron al pie de una colina sobre la cual emergía poderoso el castillo donde debían ir a buscar el tan ansiado tesoro que deseaba aquel pequeño niño cuya mirada se había visto entristecida por la falta de amor y felicidad en su vida.

–          no podremos subir tan alto hada… esta demasiado lejos…. – dijo desilusionado.

–          Tan solo te aparta una montaña de tus sueños. Es verdad que es escalada., que hace frío y llueve, que posiblemente mil peligros nos aguardan si decidimos entrar en ella, pero por otra parte… que tienes que perder?… ya has perdido demasiado, pequeño… que me dices?

–          Bien, tengo mucho miedo , pero estoy preparado.

Las alas de la hadita relucían como nunca. Se pusieron en camino, tropezando bajo mil piedras y trampas ocultas, viéndose acechados por mil bichos que intentaban hacerles desistir, que le molestaban y atacaban de manera continua, y ya muy cerca de la cima, el pequeño elfo resbalo y se daño las rodillas…

GRACIAS.

ANNA LAFONT.

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