EL BAÚL, CUENTO INFANTIL PARA ADULTOS (3º Y ÚLTIMA)

fondos-de-pantalla-de-elfos.jpg

– No puedo seguir hadita, mis piernas están dañadas, estoy agotado y hambriento… no me estarás engañando hadita? – dijo desconfiante

¿Yo estoy aquí contigo, si te engañase ¿porque me expondría yo a los mismos peligros que tu siendo más frágil? Te he visto trabajar mientras tus manos sangraban, y ni un lamento ha salido de tu boca. ¿Te he visto comer unos sorbos de sopa fría y no quejarte por el hambre… ¿no será cobardía lo que tienes?  – dijo la hadita enfadada

Estas observaciones indignaron al niño tanto que se levantó de inmediato y se puso a caminar mientras sus rodillas sangraban levemente, y cuando ya se encontraban en las puertas del castillo, lo miro de frente, cayéndole lagrimas por la cara, y con la voz entrecortada le dijo a la hadita:

–          me acompañas dentro, por favor? Quizás la cobardía no me deje avanzar, no soy tan valiente como pensaba…

–          ya te dije que yo siempre estaría contigo, pero quiero que sepas que yo también tengo miedo, que soy más frágil que tú y que llegado el momento no se si podré defenderte… pero no te abandonare, aunque el miedo me invada, aunque mis alas estén ajadas por el viento y la lluvia y mi polvo de hada este húmedo e inservible… porque creo en ti, y sé que dentro de tu corazón está todo lo que necesitas…tan solo búscalo, recuerda cuando lo tenías en la mano.

Entraron de la mano en aquel viejo castillo y la puerta se cerró fuertemente tras de sí, inundándolos de oscuridad y frío. Corría una intensa brisa congelada, pero gracias a los pocos destellos que aun emanaban de las alas de la hadita consiguieron llegar a un gran salón iluminado tan solo por una míseras velas, de repente y tras las paredes se fueron apareciendo un numero de fantasmas que les asediaban, los dos juntos lucharon contra cada uno de ellos: la miseria, el desamor, la hipocresía, el dolor, el miedo, la ignorancia, la insensibilidad, el rencor, la ira, el racismo…. Tras la lucha estaban absolutamente agotados. La pequeña hada ya ni siquiera podía batir sus hermosas alas, y el pequeño elfo se sentaba sobre sus rodillas sin sentir siquiera el dolor que eso podría producirle.

El silencio era aterrador, lo envolvía todo de una frialdad terrible. Una gran puerta se abrió de repente y de ella surgió una hermosa figura de mujer, inmensa llena de luz, levitando sobre ellos. Esta misteriosa mujer sentó al pequeño elfo sobre una mesa y copio a la exhausta hadita entre sus manos. Coloco dos cofres frente al elfo y le dijo con voz profunda:

–          te doy a elegir. En uno de los baúles tienen oro y joyas como para mantenerte rico toda la vida, viviendo del lujo y las comodidades, el otro lo mantendré cerrado, sin decirte lo que hay dentro. Puedes escoger el baúl de las joyas o quedarte con el otro … eso sí, si eliges el de las joyas tu hadita se quedará conmigo y será mi esclava, le quitare su magia y sus alas, tendrá que pasarse la eternidad trabando sin descanso. – abrió el baúl con las joyas y estas relucieron iluminando toda la habitación. El elfo levanto la mirada y recordó todos los años de miseria, hambre y frío… después miro la palma de la mano de la espectacular mujer que se erguía ante él, vio a la hadita exhausta, rendida, sin apenas luz…

Si no cogía aquel baúl lleno de riquezas tendría que volver a la miseria de su casa vacía, a trabajar de sol a sol, a su sopa fría … a su soledad y marginalidad, a sentirse frustrado, vacío y solo. Sus dedos se fueron aproximando al reluciente baúl, aun cuando sus ojos no dejaban de mirar a su pequeña hadita… y pensaba para sí: “total yo no le pedí ayuda, fue ella quien se empeñó en ayudarme… fue ella quien me trajo hasta aquí, así que ella querría que saliese de mi miseria”. Sus dedos ya rozaban aquellas maravillosas joyas, y se imaginaba a si mismo viviendo en la opulencia, disfrutando de los mayores placeres de la vida, sin tener que romperse las manos a diario para finalmente no tener nada, sin tener que volver a tomar ni una sola vez mas esa terrible sopa fría que dañaba su estómago cuando el invierno acechaba su alma… pero al mirar por última vez a la hadita vio como una lagrima  de ella golpeaba sobre aquel impecable suelo de mármol y el sonido sordo de aquella lagrima le hizo recordar lo que sintió cuando cayó una igual  sobre su hombro, cuando más necesitaba el sentirse querido. Cerró violentamente el baúl de las joyas y exigió:

–          Dame ahora mismo a mi hadita, tu tesoro no es comparable a ella, no lo quiero, porque las lágrimas de mi hadita jamás me dejarían vivir… ¡¡ quiero que me la devuelvas ya ¡¡.

Un grito ahogado salió de aquella hermosa dama y todo a su alrededor se volvió impreciso, entre nieblas pudo ver como la bella dama se convertía poco a poco en la bruja que le había robado sus sueños e ilusiones. Una vez el elfo tuvo a la hadita a su lado, esta volvió a resplandecer como nunca, y sacando un poco de su polvo mágico se lo lanzo a la horripilante bruja que tenían enfrente haciendo que esta se convirtiese tan solo en una neblina que el viento se encargó de difuminar por las ventanas de aquella gran estancia. La luz se encendió, y pudieron ver en todo su esplendor el salón, hermoso y señorial, en el que habían estado sin saber que hacían allí. Los dos de la mano se dirigieron al baúl que aún estaba vacío.

Era un baúl viejo y roído, pero robusto y encantador, se abrió solo de repente y de dentro salto un pequeño gnomo, asustando a nuestros dos amiguitos de una manera inesperada.

–          Hola amigos, soy Puck, el elfo de la suerte. – aquel personaje irradiaba felicidad a raudales por todas partes- tengo que decirte amiguito que has vencido a la más malvada de las brujas, avaricia, aquellas que conseguía que todo el mundo se volviese insensible e inhumano…  y todos los habitantes del bosque queremos darte las gracias por ello … –

La enorme sala empezó a llenarse de hadas, elfos, gnomos, y demás criaturas que habían permanecido ocultas durante décadas por miedo a lo que todos aquellos espíritus malignos pudiesen hacerles. El pequeño elfo, de cuyos ojos volvía a emanar una enorme luz, miro a la pequeña hada.

–          abre el baúl- le dijo ella agarrando fuertemente su mano.

–          Si, lo abriré ahora mismo.

 

Cuando aquella tapa termino de abrirse por completo pareció que el baúl estaba vacío, así que el niño se desilusión inmensamente.

–          mira bien en el fondo- le dijo Puck- vamos, amigo, no tengas miedo.

Y así lo hizo. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio que en el fondo de aquel baúl se hallaba un espejo, en el cual podía verse en su condición de humano, pero son una enorme sonrisa en la boca. Era el mejor tesoro que podía haber encontrado. Verse arropado por amigos que le apreciaban, el recuperar sus sueños e ilusiones, su fuerza para continuar hacia adelante, pero aun había algo que le preocupaba, y le pregunto a la hadita:

–          Cómo lo haremos para vivir siendo tan pequeños y frágiles.

 

–          Recuerda siempre que tu jamás has sido ni serás pequeño, sino que tal vez el mundo es demasiado grande, pero tú formas parte de él y tu sola presencia lo llena de variedad y riqueza. No lo olvides nunca….

La imagen del hada, el gnomo y demás habitantes se fue difuminando en su cabeza y de repente …. ¡¡ despertó¡¡. Todo había sido tan solo un sueño, pensó el muchacho descorazonado, pero al abrir la puerta de su mísera casa encontró el cofre allí, y volviéndolo a abrir descubrió unos documentos que le acreditaban como el dueño del castillo y de sus tierras colindantes. A partir de entonces se dedicó a labrar aquellas tierras con mucho amor y cariño, las cuales les dieron los suficientes frutos como para vivir dignamente. Allí crió a sus hijos, y amo como nunca a una mujer que se parecía sorprendentemente a esa pequeña hadita que un día le acompaño en su más difícil camino… y jamás se olvidó de mirar dentro del baúl para no perder la sensibilidad que otra gente le arrebato de niño, para no perder la capacidad de soñar y de ser bondadoso con los demás a quien recompensaba más que justamente por su trabajo, y trataba con respeto .Y así paso la vida sabiendo que él no era pequeño, sino que tal vez el mundo era demasiado grande ……

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s